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El protocolo familiar: la herramienta para la gestión y transición estratégica de su empresa

Durante el último año, diversos estudios señalan un aumento significativo del número de empresas interesadas en prever y regular urgentemente la sucesión de sus negocios, a raíz de la conciencia del riesgo que ha supuesto tener que afrontar graves contingencias, como la COVID-19, sin tener previsto su futuro y el relevo del socio fundador.

Para evitar en la medida de lo posible este riesgo es recomendable planificar el relevo generacional y regular la relación familia-empresa-propiedad mediante un Protocolo familiar, elaborado a medida de la familia y consensuado por todos los familiares implicados.

Lamentablemente, muchos negocios familiares no logran la continuidad y esto se debe, en buena parte, a no planificar debidamente y con tiempo el traspaso a la siguiente generación. En cambio, aquellas familiares que apuestan por planificar la sucesión con un Protocolo familiar tienen muchas más probabilidades de éxito puesto que a través del mismo tienden a alinear la estrategia empresarial y la familiar con las expectativas de los firmantes y nuevos responsables, convirtiéndose en un instrumento de trabajo sobre el que basar la toma de decisiones.

Por otro lado, existen muchas situaciones que pueden dar lugar a conflictos; distintas visiones del negocio, formas diferentes de trabajar, niveles de tolerancia al riesgo desiguales…  Algunos de ellos son comunes a todas las empresas sean o no familiares. En cambio, otros aparecen muy específicamente en el ámbito familiar.

Por tanto, regular la gestión de la empresa familiar es uno de los retos más complejos a los que se enfrentan los miembros de una familia empresaria.

Sin embargo, la sucesión no debe verse como un motivo de desajustes económicos y emocionales, sino como un proceso natural. Todo empresario familiar en algún momento de su amplia carrera en los negocios, puede experimentar la necesidad de identificar y contar con el sucesor idóneo, aquel que dé continuidad al liderazgo empresarial que requiere la empresa para contribuir a su crecimiento cuando éste ya no se encuentre al frente, ya sea porque se encuentre en proceso de retiro, o simplemente porque desee tomar un descanso y permitir que su descendencia, si así se desea, asuma las responsabilidades del negocio familiar.

En este sentido, para llevar a cabo la sucesión en su empresa, utilizamos el llamado Protocolo Familiar. Actúa como conjunto de pactos suscritos con  el objetivo de regular las relaciones entre la empresa y la familia, contribuyendo así a que el relevo generacional dentro de la empresa se haga de forma adecuada y organizada, mejorando la armonía familiar y procurando asegurar la continuidad de la empresa.

¿QUÉ OBJETIVOS PERSIGUE Y CUALES SON SUS PRINCIPALES BENEFICIOS?

Conservar las relaciones familiares y garantizar la supervivencia de la empresa son los dos objetivos por los que se plantea el inicio de un proceso para elaborar y mantener un protocolo familiar.

Gracias al protocolo familiar los conflictos se resuelven antes de que se produzcan aportando tranquilidad, al facilitar la transparencia sobre aspectos como la sucesión, el reparto de dividendos, la incorporación de perfiles ajenos a la familia o la gestión de las crisis y facilitando la gestión de expectativas, en el sentido en que cada miembro de la empresa tendrá claro qué puede esperar del resto, cuál es su grado de compromiso y de qué manera se está garantizando la continuidad del negocio.